Puerto de Ribadeo (Lugo, Galicia). Fotos. mmhr/2009
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domingo, 7 de diciembre de 2014

Cerrada del Utrero


        
       Uno de los senderos más espectaculares del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas es el de la Cerrada del Utrero. Éste transcurre por la ladera del frondoso cauce que el Río Guadalquivir ha ido tallando a escasos kilómetros de su nacimiento. En el interior de la Cerrada aparecen grietas, cortados y grandes riscos en los que crece una exuberante vegetación que parece desafiar a las fuerzas de la gravedad. Al descender, se escucha el rumor del río y, en época de lluvias, sorprende el estruendo de la cascada de Linarejos (o cola de caballo). Cuando hice esta ruta no llevaba demasiada agua.
      A este paisaje único, se suman farallones en los que anidan rapaces fáciles de observar como buitres leonados o halcones peregrinos.
     En la parte final del camino se llega a un bosque de pino resinero o negral que fue aprovechado para obtener la resina con la que antiguamente se elaboraba el aguarrás. En estos árboles verás los surcos que los resineros abrían para permitir la salida de esta savia.
Fotos: mmhr (abril/2010)

Ficha Técnica

Distancia de ida:  1,7 km  (circular)
Duración de ida:  00 horas 45 minutos  

Dificultad:  Media 
Desnivel máximo: 156 m
Cota máxima: 1112 m
Cota mínima: 956 m
Municipios recorridos:  CAZORLA  
¿Necesita autorización?:  NO  
Accesibilidad:  DISCAPACIDAD FISICA.  

viernes, 29 de agosto de 2014

El Guadalquivir y Triana desde Sevilla


Guadalquivir y Triana desde el Paseo del Marqués del Contadero. A la izquierda podemos observar el Monumento a la Tolerancia, obra de Chillida. Al fondo, el Puente de San Telmo (1925-1931), que conecta el Paseo de las Delicias con el barrio de los Remedios.




Desde el Paseo del Marqués del Contadero se vislumbra el campanario de la Iglesia de Santa Ana, la parroquia más antigua de Sevilla (se inició en 1276)


Vista de la calle Betis, la más representativa del barrio de Triana


Triana desde el Paseo del Marqués de Contadero. A la derecha, el Puente de Isabel II (Puente de Triana), construido en 1845-1852 y que sustituyó al antiguo Puente de Barcas (1171).
Fotos: mmhr, marzo/2010
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jueves, 28 de agosto de 2014

Guad-al-quevir



Guad-al-quevir, el río Grande aquí todavía es muy joven y lleva poca agua, menos de lo habitual si nos fijamos en sus orillas. La Sierra de Cazorla que le ha visto nacer, le acompaña mientras baja entre pinares buscando los olivos del Valle para engordar sus verdes frutos, riqueza mediterránea de nuestra tierra...
¡Qué limpio está aquí! Pero unos kms. más abajo, en Andújar, ya está contaminado mi río por los vertidos y a Sevilla ya llega hecho una pena.


El Guadalquivir a su paso por Arroyo Frío (Sierra de Cazorla), tiene prisa por pasar, hay demasiada gente, hoteles, apartamentos, casa rurales, bares, restaurantes y supermercados y sabe que si se para mucho lo van a ensuciar. Sigue su camino, limpio, frío y como un espejo, se apresura, debe llegar al Tranco de Beas, donde necesitan su agua para producir energía. Pobres fauna y flora del Parque, están sedientas; los jabalíes y ciervos tienen que ir más lejos a beber y se acercan hasta los humanos mendigando algo de comer...


Si el río supiera...
Está deseando llegar al valle y no sabe que le arrojarán el alpechí de miles de olivos, que muchas poblaciones desagüarán en él sus aguas negras, que hasta él se filtrarán los pesticidas, abonos, etc. También llegarán los desechos industriales y cuando llegue a Sevilla será un río moribundo, que huele mal, casi sin vida, agonizante, y lentamente se irá abriendo paso a trompicones hasta llegar a la Barra de San Lúcar (es decir, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz). mmhr/2008
Fotos: mmhr 2007 y 2010

1 comentario:

Anónimo dijo...
Por mucha prisa que tenga el Guadalquivir no pasará tan rápido por Arroyofrío. Detienen su paso las algas que han crecido al calor las aguas pestilentes de la depuradora que no depura. Ya no viven allí truchas que guíen su paso entre las rocas. Demasiados hoteles y apartamentos y un balneario artficial se beben las fuentes de la Caida y del Tobazo que antes vertieran al Guadalquivir sus aguas limpias.

jueves, 18 de agosto de 2011

El río Guadalquivir

El río baja impetuoso, formando torrentes y despeñándose desde altas rocas, agua fría, helada, cristalina. Erosión, aluviones, cantos rodados. Al llegar a la llanura se ensancha, se calma, riega los campos, recibe vertidos de industrias oleícolas, de ciudades y se entristece. Llegando al curso bajo serpentea, con calma, hasta con desidia, se saliniza, le falta oxígeno, apenas lleva vida y piensa cuando era joven allá en la sierra y las truchas y salmones nadaban en sus aguas, estaba lleno de vida. Sabe que su fin está llegando, se resiste, pero inexorablemente llega al mar. Ya no es dulce, sus aguas ahora son saladas como sus lágrimas.

 




Arroyo, ¿en qué ha de parar
tanto anhelar y morir,
tú por ser Guadalquivir,
Guadalquivir por ser mar?
Luis de Góngora y  Argote.
Fotos: mmhr (2007-2011)

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