Puerto de Ribadeo (Lugo, Galicia). Fotos. mmhr/2009

jueves, 22 de junio de 2023

Descubriendo a Alaa al Aswani

                     "La República era esto" es una novela de Alaa al Aswani, autor egipcio de mayor proyección internacional después del nobel Naguib Mahfus.

                    Fue uno de los principales enemigos públicos de la dictadura egipcia por lo que tuvo que exiliarse a Nueva York. En "La República era esto" narra los acontecimientos sucedidos en la plaza Tahrir de El Cairo en 2011. Aquella revuelta está muy bien narrada en su obra por la que una serie de personajes desfilan a lo largo de los diferentes capítulos y se entrecruzan. Esta novela está prohibida en Egipto.

                    Dentista de profesión era en 2011 uno de los autores egipcios más populares y se erigió en un gran defensor de la revuelta civil, primavera árabe en Egipto. Una vez que el presidente Mubarak renunció, se enfrentó al primer ministro Ahmed Shafik en un debate televisivo increpándole en nombre de las víctimas de las manifestaciones pacifistas de la famosa plaza Tahrir que todos vimos desde el sofá en los telediarios. a la mañana siguiente el primer ministro dimitió. Más tarde criticó al presidente Abdel-Fattah al-Sisi.

                    Los personajes de la novela son un ejemplo de la sociedad diversa que el gobierno egipcio niega. Todos ellos forman un conjunto coral que se enredan en unas historias que confluyen en la plaza Tahrir durante la revuelta. Su publicación le llevó a un juicio militar acusado de insultar al estado egipcio.

                    Es una obra que se puede leer del tirón porque te atrapa desde el principio. Escrita de un modo magistral, directo y realista. MMHR/2023

 

jueves, 1 de junio de 2023

Sensaciones

 Sensaciones

                Acababa de llegar a la ciudad. Nunca había estado allí. Dejó el equipaje en la habitación y salió a dar un paseo por sus calles.

                Era un día cálido y pronto le entró sed. Se sentó en una terraza y se pidió una cerveza bien fría.

                Una suave brisa la envolvió. El aire olía a mar aunque estaba lejos de la playa.

                No se había dado cuenta donde estaba hasta que le llegaron los gritos de los vendedores pregonando sus mercancías. Detrás de los árboles que le daban sombra había un mercado al aire libre y hacia allí encaminó sus pasos una vez pagó al camarero.

                El mercado formaba un cuadrado de tenderetes en los que había de todo: pescado, marisco, carnes y quesos, frutas y hortalizas. Precisamente cerca de donde había estado sentada estaban los puestos de mariscos por eso le llegó el olor a mar.

                Deambuló viendo los chillones colores de las frutas. El olor, los olores se mezclaban, el del pescado con el de las sandías abiertas; el de los quesos con el de los mangos y melocotones; el de las especias con las carnes. Junto a toda esa sinfonía de olores y colores destacaba el griterío de hombres y mujeres pregonando las bondades de sus mercancías.

                A este lugar volvería cada semana a dejarse engatusar por los vendedores. Hoy sólo haría fotos y se dejaría llevar por los sentidos. mmhr/2023

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