Me encantan los papeles antiguos y, a veces, encuentro, sin haber buscado, documentos como esta carta. Los historiadores nos rodeamos de papeles, libros, carpetas, etc., que llenan cajones y estanterías con el objetivo de tener tiempo para analizarlos todos, investigar los entresijos de mil historias que duermen mientras nos esperan. Los hay afortunados de poder dedicar todo su tiempo a la labor investigadora pero a la mayoría apenas nos queda un ratito en nuestra vida para hacerlo; mil tareas diversas no me dejan tiempo para esta labor ingrata y satisfactoria a la vez: así fueron quedando algunos trabajos a medias o casi terminados, incluida la tesis, que descansa para la eternidad en el fondo olvidado de un cajón.
Hoy tocó arreglar algunos cajones de la biblioteca y en un viejo libro -comprado en la feria del libro antiguo de hace unos años- me encontré una carta, breve, de Jacinto Benavente, dirigida a un particular. No es un documento histórico que vaya a cambiar la biografía del autor, pero sí cambia la visión que yo tengo sobre este escritor.
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| Fragmento de una carta manuscrita por Jacinto Benavente en 1951 |
