Cuando pienso en el 8 de marzo próximo, pienso en mis abuelas y lo que
lucharon para tener una sociedad más igualitaria; pienso en mi madre a
la que la libertad le llegó siendo abuela pero que hizo lo que pudo para
inculcarme unos valores donde la sumisión al machismo no hizo mella en
mí; pienso en la educación que he dado a mis hijos, ambos varones,
consecuente con mis ideas ( y las de su padre) y lo que intento enseñar a
mis alumnos. Sé que esta lucha no la hago en vano, que queda un mundo
por hacer, que la mayoría de las mujeres tienen un largo camino que
recorrer y que ahí estaré siempre. mmhr/2018
Hay quien olvida su raíz
Hace 3 días