Puerto de Ribadeo (Lugo, Galicia). Fotos. mmhr/2009

domingo, 3 de julio de 2016

La cabeza y el cuerpo

Empezaba a vislumbrar un gran problema, un gravísimo problema. Su cabeza quería una cosa y su cuerpo otra. Ella quería correr, lejos, muy lejos; él no se movía, cruzaba las piernas y él se las descruzaba. Ella quería vivir aventuras por esos mares del sur que tanto le atraían desde que leyó "La isla del tesoro"; él decía que había tiempo, que más adelante, que aún no era el momento. Y así seguía, posada sobre sus hombros, mirando aquellas otrora fuertes piernas, aquel cuerpo antes endurecido, como se iban debilitando poco a poco, tomando un aspecto gelatinoso. No recordaba en qué momento se había iniciado su independencia. ¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Cómo fue posible aquel desgobierno? Aquello había llegado demasiado lejos. Tendría que imponerse; por mucho que protestara, ella lo conseguiría. Trazó un plan, tenía que esforzarse, debía acabar con su autonomía. Si era necesario usaría la tiranía, como los antiguos griegos ¿recordáis? Los antiguos griegos usaban la tiranía durante un año para poner las cosas en su sitio si había un mal gobierno; bien, pues su cabeza sería el tirano y durante un año haría todo cuanto fuese necesario para someter al cuerpo a sus deseos. En esos momentos su cuerpo la hizo caer, ¿acaso se había dado cuenta de su plan y protestaba haciéndole daño? Se levantó, cogió un libro y se puso a leer, pero sus ojos se cerraban y sus manos dejaron caer el libro. ¡No podía ser! Iría a dar un paseo. Cuando abrió la puerta un enorme vendaval la cerró, dándole en las narices. ¿Acaso su cuerpo había ordenado al viento que soplase tan fuerte y cerrase la puerta? Eso era imposible, algo inconcebible. El que mandara en su cuerpo era una cosa pero ¿en el viento? ¿Es que pretendía dejarla en aquel sillón todos los días? No, empezaría a ejercer la tiranía inmediatamente. Empezó a subir la escalera, lentamente, le dolían las articulaciones, pero siguió subiendo hasta que llegó arriba. Allí, a la derecha, estaba la puerta de la sala de deliberaciones. Entró, tenía ante sí todo un conjunto de máquinas y las usaría para domeñar a su infame cuerpo y ya vería quién salía victorioso de esta lucha. Empezó con la bicicleta estática unos diez minutos para ir calentando sus músculos adormecidos; siguió con la cinta durante treinta minutos. ¡Cómo le costaba! Estaba desfalleciendo, pero siguió diez minutos haciendo remo; después un poco de pesas con brazos y piernas...¡había conseguido su primera hora gobernando el cuerpo! Su cabeza estaba exultante, su cuerpo sudado. Una buena ducha, la cena y a ¡leer! Se sentía feliz; no recordaba la última vez que se había sentido así. Sabía que dentro de trescientos sesenta y cuatro días podría correr la maratón, la sansilvestre, podría subir a la cima de aquella montaña que había en su pueblo, podría bailar ¡lo que quisiera! Sus ojos ya no se cerrarían cuando pasearan con avidez por las páginas de cualquier libro; viajaría todo lo lejos que le apeteciera como en el pasado...Tenía un año por delante, la tiranía funcionaría y su cuerpo a partir de entonces le obedecería...mmhr (noviembre/2012) 
 

10 comentarios de Free Like the Wind

Carisdul dijo

Mercedes, me ha encantado. Aunque este texto tan bien escrito tiene doble lectura, yo elijo esta. El culto al cuerpo si no es por belleza y si por salud, es lo mejor que podemos hacer. Yo llevo casi un mes sin poder hacer mis ejercicios y estoy (cosa muy rara en mi), e mal humor. Necesito ejercicio más que comida, por si la protagonista quiere admitir un consejo, le digo que el baile es el más completo para mantenerse en forma en cuerpo y alma y sobre todo las piernas, que después de la cabeza es lo más necesario para estar en forma y comerse el mundo.
Te leo pero no comento a casi nadie, hasta que no mejore no puedo ni debo escribir mucho, hoy me han dejado el IPad y me cuesta menos, estoy pensando hacer un post grabado, jaja, de verdad.
Te dejé los consejos para mantener mis flores bonitas, ¿no lo leíste?.
Un abrazo, guapa.
04 Noviembre 2012, 11:41

Anónimo dijo

¡excelente!
El cuerpo y la mente tiranos de nuestras vidas. Inseparables han de ser tratados como un todo aunque haya autores que dicen que la mente es la que dirige todo el cotarro...creo que A. Damasio es uno de ellos.
Un beso
Inma
04 Noviembre 2012, 11:59

NuriaNómada dijo

Interesante tu relato. Yo diría que esa esquizofrenia entre la cabeza y el cuerpo es la definición de ser humano, con todas sus contradicciones.
Por ejemplo, cada día cuando suena el despertador mi cuerpo me pide quedarme en la cama calentita y descansando, pero mi cabeza me obliga a levantarme y trabajar. La vida real...Y tiranías, las menos posibles.
No sabes lo evocadores que me resultan los mares del sur, Marsé hizo un símbolo diferente de ellos. Un abrazo.
04 Noviembre 2012, 12:49

libertadveinte dijo: perdido

merhum dijo

Gracias, Carisdul. El baile es un estupendo ejercicio, sin duda. Debemos esforzarnos para que cuerpo y mente estén en buena sintonía. Espero que te mejores. Besos.
04 Noviembre 2012, 17:27

merhum dijo

Inma, ¿qué tal? ¡Vaya puente pasado por agua! No he podido ir a ningún sitio, no por el tiempo que nunca me ha frenado. Por cierto, tengo ganas de hacer una visita a Granada, así que en cuánto pueda me voy un finde (¡La Alhambra me espera!...y esa calle Elvira, ¡Ah, qué maravilla!). A veces el cuerpo va a su aire. Un beso.
04 Noviembre 2012, 17:33

merhum dijo

Nuria ¿qué seríamos sin nuestras contradicciones? No me lo recuerdes, mañana a trabajar otra vez, y que no falte. Ya he visto que sigues por Mongolia. Los mares del sur siempre evocan aventuras, descubrimientos, abordajes, expediciones científicas...Un abrazo.
04 Noviembre 2012, 17:38

merhum dijo

Libertad eres muy disciplinado. Muchas gracias, ¿agujetas? ¿quién tiene agujetas? Un abrazo.
04 Noviembre 2012, 17:39

vegalonso dijo

Según te iba leyendo me asaltaba progresivamente la idea de que estabas describiendo muy detalladamente la situación de los de mi edad, más o menos. Así que cuando llegué al final decidí buscar la sala de deliberaciones pero la encontré vacía.
En vista de ello decidí irme al campo llano a pasear despacio entre los arbolitos, algo que aun puedo hacer.
Me ha gustado mucho la forma con que has redactado esa reflexión.
Un abrazo Mercedes
06 Noviembre 2012, 00:20

merhum dijo

Gracias, Modesto. Algunos han querido ver otro sentido en esta narración, si lo han encontrado, no era mi intención. Es un relato cuyo tema está claro y es el de la consecución de la armonía entre el cuerpo y la mente. "Mens sana in corpore sano" algo que ya decían los clásicos en la Antigüedad. Ese paseo tuyo por el campo es más atractivo que la sala de deliberaciones. Un abrazo.
06 Noviembre 2012, 16:43

10 comentarios:

javier revolo dijo...

Hola Mercedes, un buen tema, me gusta porque creo que de vez en cuando hay que salir de la comodidad y la rutina, romper con la inercia; el cuerpo es por donde debemos empezar pues a partir de su dominio podemos tener más fácil conquistar otras partes de nosotros mismos, como las emociones y los pensamientos, por ejemplo.
un beso y felices fiestas, te deseo un gran 2015!

mmhr dijo...

Hola, Javier. Lo reedité porque en estas fechas nos encontramos con excesos gastronómicos y promesas de someter el cuerpo a una dura disciplina cuando empieza el año...
No sé si sigues en Sydney pero, si es así, espero que no te haya afectado directamente el secuestro del otro día. Preocupante asunto.
Muchas gracias, e igusalmente deseo que tengas unas felices fiestas y prosperidad en el nuevo año 2015. Besos.

pensador dijo...

Mercedes:

Un relato con destacada imaginación que despierta la mía en su interpretación:
Son una pareja (casados) con años de progresivo deterioro en su relación, así ella (la cabeza/esposa) que como en toda pareja es la opinión serena, positiva, constructiva, se cansa de la pasividad y monotonía en que se sumerge por la edad su cuerpo/esposo, y decidida a no vegetar, resuelve rebelarse a la abulia que le quieren contagiar y ordena (con el carácter que saben gastar las esposas cuando la ocasión lo merece) a su esposo poner en movimiento las bisagras de su anquilosada estructura para un nuevo renacer en olor a florecimiento.

Mercedes esa es la magia de los cuentos, cada lector puede elaborar su propia historia a partir de la insondable imaginación del autor.

Un abrazo Mercedes y feliz Navidad, es el deseo de este peruano que te sigue y admira.

mmhr dijo...

Muchas gracias, Pensador, por tu versión del relato. Espero que tengas una Feliz Navidad también. Un abrazo.

Carlos Martinez dijo...

S, el espiritu es fuerte pero la carne es debil. Dicen.
Y cuanta mas carne tenemos mas acojonao tenemos el espiritu. No me hables...jajajaja. Y acabamos de empezar la odisea navideña

Estrella dijo...

Según te iba leyendo iba pensando en mi cuerpo y en mi cabeza... y mi cabeza me está pidiendo cosas de las que no consigo convencer a mi cuerpo, aunque en contra de su voluntad, también me lo esté pidiendo. Son las divergencias entre lo que queremos y lo que podemos, a veces parecen irreconciliables...
Un beso.

mmhr dijo...

Hola, Carlos. Podemos disfrutar de los placeres de la mesa navideña si los compensamos haciendo ejercicio, por ejemplo, bailando. Un abrazo.

mmhr dijo...

Sí, Estrella, es el eterno dilema, además con el frío lo que apetece es sentarse junto al fuego y picotear de los dulces navideños. en fin, haremos la promesa de empezar a someter al cuerpo después de Reyes. Un beso.

efurom1 dijo...

Bueno Mercedes, veo que sigues subiendo archivos. Yo ya he terminado de subirlos, pero no me gusta cómo ha quedado la cosa. Te deseo unas Felices Fiestas.

mmhr dijo...

No he subido ninguno, Emilio, es que muchos los tenía publicados también en este blog y los reedito. Gracias. ¡Felices fiestas! Espero que en el nuevo año se cumplan tus deseos. Un abrazo.

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